Era ir a la cama con ella, solo que ella no existía realmente. Era un viejo recuerdo de cuando viví en París y cuando dejé de ser un niño y pasé a ser un ilustrado.
La habré conocido en algún café cercano al hotel donde me hospedaba en la calle Rue De Lyon. Siendo ella muy joven aún, diría que no tenía más de diecinueve años, era una chica muy ilustrada y con muchos conocimientos, desde ciencias hasta literatura, lo que ambos amábamos y lo que me había llevado a la capital Francesa. Pensamos siempre que veríamos, sin saber como a Fitzgerald, que tal vez nos encontraríamos con Gatsby en algún sueño juntos.
Sentía mi corazón latir mil veces más rápido cuando estaba junto a ella, Camille. El amor me hacía feliz, el alcohol me hacía expresarlo y París nos volvía amantes.
Escribíamos poemas juntos, poesía pura salida del corazón humano de ambos. A veces, cuando discrepábamos en algo, tirábamos una moneda a ver quien tenía la razón (ganaba yo por cierto).
Escribíamos cuentos juntos, ella con un tono humorístico y yo con cierto drama que todo cuento debe tener. Ella escuchaba Edith Piaf y yo Jaques Brel.
Ella moría y yo vivía. Es una triste realidad. Despertaba cada mañana solo, abría los ojos y ella ya no estaba al lado mío, como siempre, había desaparecido.
Llego un tiempo en que solo la veía de noche, tenía que recorrer bares y cafés para encontrarla. La encontraba y no me hablaba hasta que pasaba un cierto tiempo, no menos de veinte minutos. Salíamos junto, abrazados y nos dirigíamos a mi hotel, donde pasabamos la noche escribiendo y discutiendo de poesía, cuentos, ciencia, letras y amor.
Poco a poco nos dejamos de ver. Ciertas noches no tenía, debo aceptar, las ganas suficientes de salir a buscarla y recorrer medio París solo para verla y que desaparezca cada mañana.
Fue una mañana de abril, luego de muchos años, cuando saliendo a encontrarme con unos amigos la volví a ver, ya no era joven ni era mi amada, solo era Camille, una dama más.
La quise saludar pero preferí dejarla seguir su camino. Tal vez un camino de olvido...
Después de ver "Casino", sin duda, mi película favorita de Scorsese me puse a pensar en que escribir para Poderosa Afrodita. Admito que hoy estoy falto de creatividad, nada se me viene a la mente. Sin embargo hoy fue un día excepcional, no solo tuvimos 350 visitas en un solo día (récord para este blog) si no también que hoy estuvimos compartidos por Twitter como nunca. Me conecte a las 5 am a Twitter, puse una entrada de este blog como respuesta a una pregunta y en cuestión de minutos esa respuesta fue marcada como favorito para 25 personas. En horas esa entrada fue retwitteada por 16 personas y así.
Unas horas después de todo este éxtasis al ver los resultados en Twitter empecé, como siempre, a idear ideas para el blog en mi pizarra. El problema es que mi pizarra se llena de ideas que van para otras fechas, ya que por el momento no me satisfacen. Ninguna de esas ideas me convencieron al final, mas bien me traicionaron. Falto de creatividad me puse a escuchar Tony Bennet (uno de mis cantantes de Jazz favoritos) y la primera canción que sonó en mi computadora: "Strainger in Paradise".
Una canción que llena mi alma como ninguna otra. Una canción simple y sencilla, llena de amor y sentimientos... y es que, como dice la canción: "Abre tus brazos de ángel para este extraño en el paraíso". Una canción pura y sencilla, que al oidor satisface, brindándole así un momento de calma y felicidad interna. No importa si eres soltero/a, casado/a, viudo/a o divorciado/a, esa canción te hace sentir como si estuvieses en compañía de la persona ideal para ti o la persona que amas.
Simplemente, esta canción te hace sentir como un extraño en el paraíso:
27 de enero, fecha de la liberación de uno de los lugares más terroríficos sobre esta tierra, un lugar despiadado y tétrico, oculto ante los ojos de Dios y ante la inocencia de un pueblo que creía hacer el bien. Un lugar donde el hombre se volvió asesino y donde los judíos (así como gitanos, homosexuales, etc.) se volvieron personas sin alma. Un lugar llamado Auschwitz. Sin embargo, que no se hable mucho de liberación. Un sobreviviente a este terrible campo de concentración y exterminio masivo recuerda: "No fue una liberación total, un día se fueron los nazis y al otro llegaron los soviéticos". 27 de enero, día mundial del holocausto ocasionado por los nazis bajo la palabra de, como dicen muchos, el demonio que paso por esta tierra: Adolf Hitler. En un post que hice el 10 de noviembre del año pasado, conmemorando una fecha más de la noche de los cristales rotos (hacer click para ver ese post), escribí un párrafo, fuerte, pero cierto: "En el corazón de la civilizada Europa, ayudado por el asentimiento silencioso de muchas naciones y pueblos del mundo, un viento de movilización y hostilidad racial, un viento de maldad fustigó a un continente para lanzarse a una orgía de muerte sin sentido. 6 millones de hombres y mujeres judíos, entre ellos un millón de niños, fueron llevados por otros seres humanos a la muerte por gas y fuego, sus cenizas fueron esparcidas desde chimeneas de Auschwitz para confundirse con la suave brisa del aire y caer, sin nombre y sin tumba, repartidas sobre un continente que se había convertido a su vez en un cementerio." Mi deseo es llamar a la reflexión a ustedes, todos ustedes. Pedirles que por un momento se pregunten: ¿Tenían alma los nazis al apretar el gatillo? ¿Qué impulso a los nazis a perder su alma para volverse unos asesinos? Y es que como dice un dicho: "Orador fuerte, oidor débil". Aún quedan pocos sobrevivientes de lo que se considera la peor masacre de la historia, sobrevivientes que, a pesar de haber vivido más tiempo en libertad y paz, derraman aún sus lagrimas, gotas cristalinas de dolor eterno al recordar el momento donde la humanidad de un hombre se alejo de este para darse el lujo de apretar el gatillo o verter Zyklon B, y, a pesar de oír gritos de dolor, hacerse el sordo. Fuera de estos sobrevivientes, hay jóvenes y adultos que sienten vergüenza de ser humanos al escuchar a alguien decir: "El holocausto nazi es falso", "es una historia inventada por los judíos", y esa palabra que hace que cualquier judío se retuerza por dentro, que su corazón llore internamente: "Holocuento" Y es que la ignorancia humana no tiene limite, pero más que la ignorancia, el corazón de algunos, corazón de piedra, no tiene ningún sentimiento por otros, otros humanos a los que ellos, igual que los nazis, los ven como personas sin alma, personas que no sienten el dolor y creen que puede golpear y masacrar. Y si es que no creen hagan click aquí y vean esto, de hace 3 años nada más: http://peru.com/2012/08/31/actualidad/internacionales/neonazis-golpean-y-engrapan-boca-joven-judio-noticia-83832 Es hora de recordar y jamás olvidar. Jamás olvidar que somos todos iguales, con una boca, oreja, nariz, cuerpo y sobretodo un alma. Les dejo está imagen, para que sientan, en 8 palabras, el dolor que se vivía bajo el dominio nazi.
Ir al casino, apostar, perder. Volver a apostar, volver a perder. Apostar de nuevo para perder de nuevo. Ahora cambiemos esta primera oración por: Ir al casino, apostar y ganar, volver a apostar, volver a ganar. Apostar nuevamente, ganar de nuevo... De ser así eres un suertudo. Pero seamos realistas, eso es casi imposible a menos que: O tengas mucha suerte o hagas trampa, de cualquiera de las dos maneras la casa gana.
Esta publicación va como una crítica a tres tipos de personas: Las que creen que son unos maestros del juego. Las personas que creen que casino es igual a mafia y las personas que creen que ir a un casino es trabajar ganando dinero fácil.
Ir al casino es divertido para muchos, pero recordemos que la diversión por lo general se puede volver una adicción. Pero en este post olvidemos esa última palabra, no vengo a criticar a ludopatas perdedores que no tienen nada que hacer por su vida mas que ir a gastar su sueldo. Como una anécdota pequeña contaré que una de mis múltiples visitas al casino vi como un padre de familia se gasto 700 soles en la misma mesa donde me encontraba. Primero apostó cien, y en vez de jugar con paciencia, apostó los cien de una, así fue perdiendo 700 soles en menos de treinta minutos.
Empecemos hablando de aquellas personas que se creen unos maestros del juego. Aquellas personas que van al casino y apuestan seguro... pero que al final pierden todo por no saber cuando retirarse. El juego es probabilidad, no creo en la suerte a la hora de jugar mas si en estadísticas y probabilidades. Por ejemplo, si en blackjack el dealer o croupier tiene una figura, es más probable que luego de esa figura tenga un número bajo y tú seas el de la figura. Einstein dijo una vez: "El azar no existe, Dios no juega a los dados". Y yo le creo completamente. Amigo, no vayas a apostar creyendo que eres ese Dios que no juega a los dados. Anda a divertirte mas no a enviciarte con el juego sabiendo que, como mencione y seguiré mencionando: La casa siempre gana.
Ahora quiero hablar de las personas que consideran que casino es siempre mafia, que ir al casino, entrar en el ya es entrar en la mafia. Un casino es seguro mientras tu no seas un estúpido y con esto me refiero a que es seguro mientras no estés hablando con cualquiera y cayendo en juegos con las personas. Si ganas mucho dinero y decides retirarte, date dos vueltas por el casino, juega un rato en la maquina tragamonedas y sal seguro del casino, sabiendo que si alguien te perseguía ya te perdió de la vista (esto casi nunca pasa). El casino es, se sabe, una fuente de mafia por el dinero que produce. Se sabe que el casino tiene dueños mafiosos, etc. Si no, te recomiendo ver la película Casino, de Martin Scorsese. Pero entiende algo, la mafia no te busca a ti, no le debes nada y no tienen interés por ti, menos eso, ni que fueses un Al Capone, menos un Bugsy Siegel. Así que tranquilo, anda y diviértete. El peligro no esta en la mafia que controla el casino si no en la gente que esta en el casino, personas desconocidas que a veces te hacen el habla para sacarte información o robarte (en el caso más estúpido). No seas idiota, no hagas habla con quien no conoces y si la haces, que sea en una mesa de juego y listo, te retiras sin dar información y nada más.
Por último, criticaré a aquellos ilusos que creen que en el casino ganarán su sueldo. La frase, repito, "la casa siempre gana", no fue inventada por las puras y es, de hecho, la frase más cierta de todas las que hay sobre esta tierra. La única manera de ganarte el sueldo en el casino es con trampa, pero más que tu sueldo, lo que ganarás es un golpe y bien duro. El casino te quita tu sueldo, no te lo da. Así que no vayas a apostar creyendo que ganarás para vivir, no lo harás y perderás hasta quedar en la ruina, no es mentira, hay miles de casos. Gana tu sueldo honestamente, con trabajo y sudor. Separa, si te gusta jugar, unos cien o doscientos soles (depende cuanto te paguen) al mes o cada dos semanas y apuesta solo esa cantidad, ni más ni menos.
Para terminar una canción, la favorita de todos los jugadores. Si vas al casino pronto, te deseo la mejor suerte y si crees en Dios, ojalá ese Dios juegue a los dados.
Entró el detective Moe Spitz por la puerta del prostíbulo exactamente a la una y media de la madrugada, justo después del misterioso asesinato de un señor no identificado en la habitación número 105. Mientras Moe caminaba por el pasillo se asqueaba de ver a mujeres pidiendo sexo por unas cuantas monedas.
Una vez parado frente a la puerta de la habitación 105 dio un fuerte suspiro, abrió la puerta y empezó a toser. El humo del cigarro tapaba la visión. Lo poco que se veía eran colillas tiradas por el suelo, a simple vista unas treinta, pero contadas habían sesenta. Sonaba como música de fondo un tango argentino, tal vez de Gardel o tal vez de Julio Sosa. Cuando el humo se empezó a dispersar el detective notó un mano bañada en sangre al filo de la cama. Moe como nunca bajo la cara y puso una expresión de desagrado.
El detective estaba un poco extrañado, no entendía como pudo haber un asesinato en un burdel muy transitado y que nadie se haya percatado de esto más que otra prostituta, que al comunicarse con él y comentarle lo que vio en la habitación 105 fue a trabajar de nuevo.
Era hora de ponerse a trabajar e interrogar a todas las personas en el burdel. ¿Quien trabaja en la habitación 105? ¿A qué hora hay cambio de prostitutas? ¿Cuantas prostitutas trabajan en total? entre otras preguntas. No llego a ninguna conclusión. Al parecer la prostituta que trabajaba en la habitación 105 no se había presentado esa noche a trabajar. Moe trató de descubrir el nombre de la prostituta, pero se nota que las mujeres ahí solo trabajan y nada más, porque nadie se lo supo decir. El detective entonces trato de averiguar el nombre del señor que se hallo muerto en la habitación, nadie lo sabía, ni si quiera la mujer de la recepción. -¿Qué acaso no piden documentos al entrar?- Pregunto Moe a la mujer de recepción. -Si lo hacemos, pero al parecer el hombre siguió de largo- Le contesto la mujer. -¿Siguió de largo? ¡¿Siguió de largo?! ¡Bah! ¡Patrañas, puras patrañas!- grito desesperado Moe al darse cuenta que no iba a encontrar nada que lo ayudase a resolver este extraño caso.
Sin embargo el detective era un apasionado a su labor, fue en contra de sus principios y entró nuevamente en la habitación 105 para ver el cadáver y tratar, de alguna manera imposible, identificarlo. El ambiente de la habitación era muy tétrico, una tenue luz de una vela roja en una esquina era todo lo que alumbraba el cuarto y el tango, que le ponía los pelos de punta, seguía sonando. El detective, nuevamente asqueado por el cuerpo encima de la cama, bañado en sangre, decidió revisarlo, sin importar cualquier evidencia. Empezó a revisar el cuerpo poco a poco, la cara del hombre asesinado estaba tapada por las sabanas. Moe trato de buscar heridas de bala o de algún cuchillo, pero fue inútil. No habían heridas de ningún tipo. Cuando el detective levanto la sábana para ver la cabeza del hombre salto del susto, vio, en plena oscuridad que el cadáver era él mismo. Manteniendo la calma decidió buscar la vela que se encontraba en la esquina del cuarto, acercarla a la cara del hombre que yacía en sangre y fijarse mejor. ¡Era él! ¡Era Moe!... El detective sin poder creer lo que veía, pálido, noto que en la pared se encontraba una frase escrita en sangre, la cual decía: "Fumar es un placer, genial y mortal".
"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."
Antonio Machado
Alguna vez te has puesto a pensar en lo egoísta que somos cuando nos enteramos de un fallecimiento. Si se muere un familiar, amigo o conocido, tu vida se derrumba y las lagrimas caen sin parar. Pero si lees que falleció una persona que no conocías... ¿Te afecta en algo?. Si bien hay personas que lloran sin parar con un fallecimiento cualquiera (incluyendo de personas desconocidas a este) también hay personas que no lloran ni sienten algo cuando fallece una persona cercana o desconocida. Ese es mi caso, por el cual me critican mucho, diciendo cosas como que soy un "sin alma" un "desgraciado" y un "incomprensible".
Muchas personas me preguntan: "¿Por qué no tienes alma cuando fallece alguien, por qué no lloras ni te pones triste?" Bueno pues, a todas esas personas que no entienden el por qué aquí lo podrán leer. Espero su comprensión.
Crecí en una casa donde el padre de familia es un guía espiritual, no importa de que religión. Como mi padre es un guía espiritual es muy normal que por lo menos una vez al mes suene el teléfono y sea una persona llorando comentando que falleció o su marido, hermano, padre, madre o en el peor de los casos, su hijo/a. Ya se debe ir imaginando, un niño de 4, 5, 6 años en adelante contestando el teléfono y escuchar una voz, de alguien conocido avisando la muerte de otra persona conocida. Como a veces suelo decir: "Eh crecido entre lagrimas de muerte". Cuando se aprende a lidiar con tragedias desde pequeño, estas se hacen cada vez menos impresionantes hasta llegar a ser vistas como yo veo la muerte: Algo que pasa y ya.
A pesar de decir al inicio que las muertes de conocidos no me hacen llorar y no me causan ningún efecto, eh mentido un poco. Si bien es cierto que no lloro al enterarme de la muerte de alguien, empiezo a recordar momentos al lado de esta persona, por más que hayan sido 1, 2, 3... 10 o más. Sin embargo es solo un recuerdo momentáneo que se pasa en 5 minutos y todo a la normalidad de nuevo.
Considero que solo me podría poner mal y llegar a llorar solo por dos fallecimientos (incluyendo a mi familia cercana que no mencionaré) :
-Miguel Angel
-Diego (el otro escritor de este blog)
Así es señores, soy una especie de roca, un hombre de acero frente a las muertes.
Otra cosa que quiero dejar en claro es que no le tengo miedo a morir (excepto si es con dolor y sufrimiento). Es por ello que siempre ando bromeando con mi muerte y no descarto la posibilidad de morir pronto, total, uno nunca sabe que pasará en el futuro. Eh estado agarrado de la mano con la muerte 3 veces. Creo que la peor vez fue cuando me atragante y no podía respirar, desde ahí cambie la concepción de lo que es la muerte para mi. Uno muere, no ve ni siente a los demás. Uno muere y muere. ¡Uno muere y se le acaba todo!. No debes temer a morir y menos por, como dicen muchos, tu familia y la gente que te rodea. Señores, repito, mueres y mueres, no es que mueres y sientes a tu familia sufrir, ¡NO!, mueres y se acabo.
Es todo lo que debo decir. Pero antes de acabar quiero dejarles la canción que deseo que suene en mi funeral, y que mi último deseo es y será ser enterrado con el Vinilo de Innuendo, mi disco favorito de Queen.