martes, 26 de agosto de 2014

A quien me robó

El sábado en la noche, no muy tarde, volvía a mi hogar acompañado de una persona. A pocas cuadras de llegar, se estacionó un carro frente nuestro, de donde se bajaron dos chicos, armados, para robarnos. La placa del carro, que era negro y medio antiguo, es la siguiente: DH-5810 (si desean hacerme un favor, denunciar este número).
Llegando a mi departamento llamé a la empresa telefónica para bloquear mi celular, al banco para bloquear tarjetas. A la policía para hacer mi denuncia.
Luego de todo esto, para relajarme un poco, decidí hacerle una carta al ladrón y aquí se las dejo.


A quien me robó:

Te preguntaré: ¿Qué edad tienes? Te vi como si tuvieses mi edad, ¿18, 19, 20 años? Y sales a la calle, con tus amigos a robar.
¿Por qué crees que tienes derecho a hacer eso? Cuando un hombre pobre trabaja en el campo recogiendo papas, un señor humilde maneja su taxi por las calles de Lima, una señora vende flores en un mercado para darle de comer a sus hijos… y tú, sí, tú sales a robar descaradamente, con una pistola en la mano y tratando de crear tu propia justicia.
No tienes conciencia real de la vida, ni de tu propia alma. Crees quizá que robar es hacerte el chevere, el aceptado, el más. Pero robar solo te hace un idiota, un descarado, un inmoral… y tu pistola, solo deja afirmar estas cosas que te digo.
¿Qué has hecho con mi celular? ¿Lo has vendido? ¿Lo estarás usando?… ¿Qué? Pues bien, te pido que, en caso de que lo uses, disfrútalo como yo no pude, porque no lo tuve en mis manos más de dos meses. No pude siquiera darme el lujo de lucirlo. Y en caso de que lo vendas… pues dile al comprador que es el mismo inmoral que tú, que ese celular tuvo un dueño alguna vez y se le fue arrancado de las manos bajo una injusticia que no se puede describir.
¿Qué has hecho con mi billetera? Tenía solo 20 soles, los habrás usado en trago, imagino. Y las tarjetas, de que te sirve la Bonus, la Vivanda, la de un club, la de un casino. Y la del banco, no te preocupes, ya esta bloqueada.
Si has creído que yo soy de esos que no piden justicia y callan por miedo estas en un error. No alzaré mi voz, pero si haré llegar mis palabras.
Ahora, no solo me robaste a mi, si no también a quien me acompañaba. Quizá te puedo decir que eres un poco caballeroso, al no alzar la pistola contra ella, no besarla contra su voluntad y menos manosear su cuerpo para saciar tu deseo degenerado.
Le robaste su mochila… ¡Salud! Espero que hayas tomado el ron que en ella se encontraba. ¿Qué harás con la anguila de peluche que guardaba ahí? Se bueno (aunque eso es dudoso) y dásela a un niño que quiera jugar. Y otra billetera más… ¡Qué suerte la tuya! Pero como dicen, a un golpe de suerte le viene otro de mala suerte, sí, las tarjetas ya están bloqueadas.
Ahora bien, hablemos sobre ti. ¿Cómo te sientes cuando robas? ¿Te sientes potente, imparable… Dios quizá? Aunque se puede dudar mucho de ello, porque Dios es justo y piadoso, tú no.
¿Qué sientes cuando portas un arma? Yo siempre quise una, pero la quise para hacer justicia, para disparar contra el demonio en la tierra, contra el maleante que no descansa… ¿Pero tu? Solo la usas para asustar a quien no encuentra paz consigo mismo, a quien no domina sus emociones.
Te seré sincero, no tengo ganas de escribir más esto. Solo quería dedicarte unas palabras, quizá un premio a la cobardía. Te quería hacer entrar en razón de quien eres, de lo que crees que haces bien y sobre todo de lo idiota, degenerado, inmoral, malo, etc. Que puedes llegar a ser.
Disfruta, con tus amigos esos, lo que nos robaste. Disfrútalo, realmente. Usa tu pistola para seguir creyendo que eres el “macho de América”, para seguir asustando injustamente a tus ciudadanos, quienes son en parte tus hermanos peruanos y también quienes quieren convivir en paz. 
Sigue jugando a ser el malo, pero no llores en la cárcel si te atrapan, no sufras en el infierno si caes. Sigue tu vida, sigue robando, sigue asustando, sigue siendo, lo que en mi familia se conoce como un hombre de vergüenza, aquel que es muy bueno (sarcasmo) para trabajar y ganarse la vida honradamente. Sigue así muchacho, tu y tus amigos sigan así. Que si la policía no se encarga, si la justicia no les cae… pues Dios verá que hacer con ustedes.
Un placer conocerlos, denunciarlos y ahora detestarlos.

Eduardo.

martes, 13 de mayo de 2014

Blue Velvet

La conocí en febrero. Eran las 7 pm y, a pesar del calor, estaba en terno. Me dirigía al hotel Marriot para un homenaje que le harían a uno de los mejores periodistas de la historia en este país. En esas épocas escuchaba mucho a Tony Bennet, y mientras conducía cantaba junto a el “Blue Velvet” (vestido azul). 
Una vez llegado al hotel, deje mi auto en el valet parking y me dirigí al ascensor. Miré la invitación: “Salón Bolivar, piso 3”, ya sabía, por lo menos, a que piso debía ir. Al salir del ascensor me encontré con una señorita que me guió al salón de eventos: “Aquí es, bienvenido”.  
Una vez dentro, entre saludos y saludos a personas conocidas, amigos entre otras personas que me fueron presentando la vi. Sentada, al lado de su hermana menor (supuse en el momento por el gran parentesco), estaba con un vestido azul, imponente antes mis ojos que por obligación debían perderse para saludar. Sin embargo, a pesar de la gran separación (ella en una esquina, yo en otra) mi vista la trataba de seguir siempre. Debía verla desde sonreír hasta bostezar, simplemente debía verla.
Una vez finalizado el homenaje, con ese valor que solo los marineros tienen para adentrarse en altamar fui a hablarle. No sabía que decir, temía que mis ojos recorran su cuerpo y ella pensase mal. Tenía miedo de todo en ese momento. Pero la hora pasaba y de aseguro ella tendría que irse. 
Con valor fui y me presenté: “Buenas noches, soy Marcos Birman, me pareces conocida. ¿Donde nos hemos visto?”. Parece que este truco ya se lo hicieron varias veces, puesto que ella solo sonrío y me dijo: “No nos conocemos y nunca nos vimos, con permiso, debo seguir”. No pude despedirme de ella. Mi frustración, grande, me obligo a salir del homenaje e irme a mi hogar. Sí, creí todo había acabo ahí.

No negaré que pensé en ella semanas, meses y hasta hoy, después de todo lo vivido:
Lugo de dos semanas del homenaje tenía la gran necesidad de verla de nuevo, pero ni siquiera sabía su nombre, eso hacía algo imposible el volverla a ver. Por suerte tenía un gran dato: Ella era la sobrina de un gran periodista, quien trabajaba con mi padre. Aproveche este dato para pedir uno de esos favores que pueden valer hasta la vida y después de larga insistencia, mi padre accedió a preguntar como se llamaban sus hijos (para hacer un poco de conversa) y luego sus sobrinas. Por lo menos ya sé que ella se llama Lisa. 
Ahora era necesario buscar a alguien que la conozca. Hay cosas que uno nunca entenderá y lo que pasó a continuación es uno de esos milagros inexplicables. En la universidad, hablando con una amiga, le conté de Lisa y como ella y su vestido azul me conquistaron en simples segundos. Ella saltó y me pregunto: “¿Lisa?, ¿No es sobrina de un periodista?” . Yo asentí con la cabeza y mi amiga, entre risas, me comentó: “Es, bueno, era mi compañera de clases”. No pude procesar esa información en ese momento. Demoré un poco en entender la situación, al fin era posible que la vuelva a ver. 
El tiempo y mi amiga se encargaron de unirnos de nuevo. Primero en una fiesta con varias personas en la qué, realmente, no pude hablar con ella y luego personalmente. La típica, ellas salen a tomar un café y aparezco de un momento a otro. Ese plan, aunque no se puede creer, funciono. Me aparecí, mi amigo nos presentó y esta vez fue ella, Lisa, quien dijo: “Nos conocemos de algún lado, pero no recuerdo”. En ese momento le dije, igual que ella el día que la vi por primera vez, que eso no era verdad. 
Con el tiempo empezamos a salir, hablamos, por supuesto de dos meses luego del homenaje. Sin embargo, igual que como empezamos a salir, dejamos de vernos  y esto se empezó a hacer más y más frecuente (no quiero dar detalles por el dolor aún interno). Yo llevo una vida agitada, trabajo y estudio, no podía dedicar todo mi tiempo a ella por más que quisiese. Y ella, bueno, ella simplemente quería dejar de verme. 
Nunca nos hemos despedido formalmente, quizá, como la primera vez, ni siquiera me despedí. Pero aún así, todavía, cuando me recuesto en la cama o estoy en el auto y escucho a Tony Bennett cantar “Blue Velvet” no puedo evitar una sonrisa, un recuerdo y un pensamiento exigente que pide volver a verla. 
Habré conocido a muchas mujeres, varias me habrán gustado, pero ninguna me impacto tanto a primera vista como ella y su vestido azul. Esta vez realmente me enamore a primera vista. 

Aún la busco, en mis sueños, en mis escritos, en mi vida. Aún la veo con ese “Blue velvet”, en cada mañana dormida o en cada noche despierta.



Eduardo

jueves, 17 de abril de 2014

Innuendo

¿Por qué Innuendo es mi disco favorito? ¿Por qué digo que se puede apreciar cada canción siempre y en cada momento?:

Innunedo: Está canción llama a toda persona a entrar en un estado de meditación con el paso de la letra. La letra indica como Freddie, sabiendo que moriría, trata de interpretar el mundo con frases fuertes y verdaderas como: "Vivimos en un mundo de traición, superstición y religión formada".

I'm going slighty mad: Para cualquier persona que sienta que está loca esta es su canción. Se puede oír perfectamente cuando una persona siente que no es entendida por la sociedad. ¿Quieres un poco de surrealismo? Escucha está canción y siente como la enfermedad de Freddie lo volvía loco pero el siempre mantenía una buena actitud.

Headlong: De está canción no hay mucho que decir. ¿Quiere animarte escuchando a Freddie? Está rola es la indicada por su tono.

I can't live with you: Si tienes a algún familiar falleciendo, o algún familiar que viaja para vivir lejos esta es la canción correcta. Trata de el amor a una persona, como se puede vivir sin ella a la vez que no se puede. Una canción para todo momento.

Don't try so hard: El nombre lo dice todo. Si te sientes perdido, sientes que alguien no te entiende o te trata mal. Sientes que tu mundo se desmorona... escucha está canción y guarda la calma, no trates de esforzarte en algo que no saldrá bien.

Ride the wild wind: Para mí una de las canciones más movidas de este disco. Puedes escucharla en tu auto, en tu casa o donde sea y sentir el viento en tu cara. Lo tienes todo, solo necesita correr a hacerlo.

All God's people: Siéntete bendecido al escuchar está canción... Nos recuerda que Freddie, por mal momento que pasaba no perdía la fe ni en Dios ni en la humanidad. Escuchala cuando creas que todo está perdido y Dios te abandono.

These are the days of our lives: Quien no lloro con esta canción... Ideal para cuando desees recordar momentos compartidos con alguien que no está más en tu vida, pero eso sí, ten un pañuelo a la mano. Y recuerda disfrutar cada momento de la vida.

Delilah: ¿Tienes un gato, perro o alguna otra mascota y la amas? Pues escribe una canción como está. Una canción que demuestra el amor de Freddie por sus gatos. Una canción para escuchar en momentos donde estés sonriendo por algo que tu mascota haya hecho y te hizo reír.

The hitman: Súper rockera esta canción. Se dice que Freddie se la dedico al VIH (siendo esto no oficial). Escucha este tema cuando desees rockear. Y también cuando te sientas todo poderoso.

Bijou: Una joya. Se la dedique a la chica que me gustaba por la simpleza de la canción. Un solo de guitarra que llega al alma, con una voz suave de Freddie imponiendo amor... y el final: "My bijou" como un suspiro es un alivio al corazón siempre.

The show must go on: Al igual que Innuendo, cuando tienes dudas de tu existir, de que haces por aquí, etc. Está canción te despeja dudas y te da un alivio inmediato. Recuerda que todo lo que pasa tiene solución y sino "la función continua".
Recordemos bien que Freddie se fue y sin embargo la función continuó, si no no estarías leyendo esto.




Eduardo.

lunes, 7 de abril de 2014

Maldita ternura.

He vuelto a escribir después de tiempo, me han estafado he de decirles. Resulta que mi computadora, sí, la que aguanta mis letras y versos, decidió morir hace 6 días. Pero ya volvió a su rutina, la de escribir y dejar un recuerdo de mis letras.
Optaré por empezar dedicándote estas letras, estos parráfos y quizá este texto completo.
Maldita ternura. És qué te alegre tardes y noches. Es qué te hice reír cada vez más. Te hice sentir la reina que merecías ser. Me pagas con tú maldita ternura.
Fuimos, quizá, los novios que nunca se besaron pero que siempre se escucharon. Yo que comprendí tu dolor y sequé ciertas lagrimas que tal vez hasta tu corazón sintió.
¡Maldita ternura carajo!... aquella que me hizo sentir algo en vano por ti.
Se que has fingido, tal vez, ciertas risas. Se que darte la mano antes de cruzar delante del semáforo, vernos y sonreír era simple rutina y tratar de sentir tu suave piel.

Si me dejas preguntar: ¿Te acuerdas aquella vez en donde me contaste un problema personal y lloraste? ¿Recuerdas mi dedo secando tus lagrimas y tu suspiro de alivio en ese mismo momento?
Será que fue fingido.
Maldita ternura será el recordar aquellas noches frías de noviembre, cuando te pasaba a buscar o tú venías a buscarme, salíamos juntos mientras caminabamos mirándonos, quizá tiernamente, quizá falsamente. Y reitero cada vez que nos agarrabamos de la mano, del brazo y cruzabamos la pista, yo rogando que no me sueltes y tú, como en un juego de niños lo hacías pero siempre con una sonrisa juguetona y delatadora de cierto pensamiento curioso.
Y es que pasaré toda mi vida lamentando esta maldita ternura en la que caí. En el juego del falso amor, como todos.
Creo que nuestra historia amorosa, imaginaria, falsa... se define en dos palabras: Maldita ternura.

Eduardo

domingo, 23 de marzo de 2014

Amante parisina

Era ir a la cama con ella, solo que ella no existía realmente. Era un viejo recuerdo de cuando viví en París y cuando dejé de ser un niño y pasé a ser un ilustrado.
La habré conocido en algún café cercano al hotel donde me hospedaba en la calle Rue De Lyon. Siendo ella muy joven aún, diría que no tenía más de diecinueve años, era una chica muy ilustrada y con muchos conocimientos, desde ciencias hasta literatura, lo que ambos amábamos y lo que me había llevado a la capital Francesa. Pensamos siempre que veríamos, sin saber como a Fitzgerald, que tal vez nos encontraríamos con Gatsby en algún sueño juntos.
Sentía mi corazón latir mil veces más rápido cuando estaba junto a ella, Camille. El amor me hacía feliz, el alcohol me hacía expresarlo y París nos volvía amantes.
Escribíamos poemas juntos, poesía pura salida del corazón humano de ambos. A veces, cuando discrepábamos en algo, tirábamos una moneda a ver quien tenía la razón (ganaba yo por cierto).
Escribíamos cuentos juntos, ella con un tono humorístico y yo con cierto drama que todo cuento debe tener. Ella escuchaba Edith Piaf y yo Jaques Brel.
Ella moría y yo vivía. Es una triste realidad. Despertaba cada mañana solo, abría los ojos y ella ya no estaba al lado mío, como siempre, había desaparecido.
Llego un tiempo en que solo la veía de noche, tenía que recorrer bares y cafés para encontrarla. La encontraba y no me hablaba hasta que pasaba un cierto tiempo, no menos de veinte minutos. Salíamos junto, abrazados y nos dirigíamos a mi hotel, donde pasabamos la noche escribiendo y discutiendo de poesía, cuentos, ciencia, letras y amor.
Poco a poco nos dejamos de ver. Ciertas noches no tenía, debo aceptar, las ganas suficientes de salir a buscarla y recorrer medio París solo para verla y que desaparezca cada mañana.
Fue una mañana de abril, luego de muchos años, cuando saliendo a encontrarme con unos amigos la volví a ver, ya no era joven ni era mi amada, solo era Camille, una dama más.
La quise saludar pero preferí dejarla seguir su camino. Tal vez un camino de olvido...

Eduardo

martes, 28 de enero de 2014

Entrevista de Periferia

Hoy día en la tarde, mi amigo Miguel Angel me entrevisto para su blog: Periferia- Noticias (hacer click para ver el blog).
La entrevista trato sobre el tema del holocausto nazi aprovechando que el 27 de enero fue el día de conmemoración para este terrible hecho.
Les dejo aquí, para que puedan leer:
La entrevista: http://periferianoticias.blogspot.com/2014/01/la-educacion-es-la-clave-para-evitar.html
La solución que fallo (entrada de este blog por el día de conmemoración): http://poderosaafroditablog.blogspot.com/2014/01/la-solucion-que-fallo.html
Cristales caen (conmemorando un año más de la noche de los cristales rotos): http://poderosaafroditablog.blogspot.com/2013/11/cristales-caen.html

Por último, ¡Miles de gracias Miguel Angel!, te debo una.



¡NEVER AGAIN!

Eduardo

lunes, 27 de enero de 2014

Extraño en el paraíso

Después de ver "Casino", sin duda, mi película favorita de Scorsese me puse a pensar en que escribir para Poderosa Afrodita. Admito que hoy estoy falto de creatividad, nada se me viene a la mente. Sin embargo hoy fue un día excepcional, no solo tuvimos 350 visitas en un solo día (récord para este blog) si no también que hoy estuvimos compartidos por Twitter como nunca. Me conecte a las 5 am a Twitter, puse una entrada de este blog como respuesta a una pregunta y en cuestión de minutos esa respuesta fue marcada como favorito para 25 personas. En horas esa entrada fue retwitteada por 16 personas y así.
Unas horas después de todo este éxtasis al ver los resultados en Twitter empecé, como siempre, a idear ideas para el blog en mi pizarra. El problema es que mi pizarra se llena de ideas que van para otras fechas, ya que por el momento no me satisfacen. Ninguna de esas ideas me convencieron al final, mas bien me traicionaron. Falto de creatividad me puse a escuchar Tony Bennet (uno de mis cantantes de Jazz favoritos) y la primera canción que sonó en mi computadora: "Strainger in Paradise".
Una canción que llena mi alma como ninguna otra. Una canción simple y sencilla, llena de amor y sentimientos... y es que, como dice la canción: "Abre tus brazos de ángel para este extraño en el paraíso". Una canción pura y sencilla, que al oidor satisface, brindándole así un momento de calma y felicidad interna. No importa si eres soltero/a, casado/a, viudo/a o divorciado/a, esa canción te hace sentir como si estuvieses en compañía de la persona ideal para ti o la persona que amas.
Simplemente, esta canción te hace sentir como un extraño en el paraíso:



Eduardo





domingo, 26 de enero de 2014

La solución que falló

27 de enero, fecha de la liberación de uno de los lugares más terroríficos sobre esta tierra, un lugar despiadado y tétrico, oculto ante los ojos de Dios y ante la inocencia de un pueblo que creía hacer el bien. Un lugar donde el hombre se volvió asesino y donde los judíos (así como gitanos, homosexuales, etc.) se volvieron personas sin alma. Un lugar llamado Auschwitz.
Sin embargo, que no se hable mucho de liberación. Un sobreviviente a este terrible campo de concentración y exterminio masivo recuerda: "No fue una liberación total, un día se fueron los nazis y al otro llegaron los soviéticos".
27 de enero, día mundial del holocausto ocasionado por los nazis bajo la palabra de, como dicen muchos, el demonio que paso por esta tierra: Adolf Hitler.
En un post que hice el 10 de noviembre del año pasado, conmemorando una fecha más de la noche de los cristales rotos (hacer click para ver ese post), escribí un párrafo, fuerte, pero cierto: "En el corazón de la civilizada Europa, ayudado por el asentimiento silencioso de muchas naciones y pueblos del mundo, un viento de movilización y hostilidad racial, un viento de maldad fustigó a un continente para lanzarse a una orgía de muerte sin sentido. 6 millones de hombres y mujeres judíos, entre ellos un millón de niños, fueron llevados por otros seres humanos a la muerte por gas y fuego, sus cenizas fueron esparcidas desde chimeneas de Auschwitz para confundirse con la suave brisa del aire y caer, sin nombre y sin tumba, repartidas sobre un continente que se había convertido a su vez en un cementerio."

Mi deseo es llamar a la reflexión a ustedes, todos ustedes. Pedirles que por un momento se pregunten: ¿Tenían alma los nazis al apretar el gatillo?  ¿Qué impulso a los nazis a perder su alma para volverse unos asesinos? Y es que como dice un dicho: "Orador fuerte, oidor débil". 
Aún quedan pocos sobrevivientes de lo que se considera la peor masacre de la historia, sobrevivientes que, a pesar de haber vivido más tiempo en libertad y paz, derraman aún sus lagrimas, gotas cristalinas de dolor eterno al recordar el momento donde la humanidad de un hombre se alejo de este para darse el lujo de apretar el gatillo o verter Zyklon B, y, a pesar de oír gritos de dolor, hacerse el sordo. 
Fuera de estos sobrevivientes, hay jóvenes y adultos que sienten vergüenza de ser humanos al escuchar a alguien decir: "El holocausto nazi es falso", "es una historia inventada por los judíos", y esa palabra que hace que cualquier judío se retuerza por dentro, que su corazón llore internamente: "Holocuento" Y es que la ignorancia humana no tiene limite, pero más que la ignorancia, el corazón de algunos, corazón de piedra, no tiene ningún sentimiento por otros, otros humanos a los que ellos, igual que los nazis, los ven como personas sin alma, personas que no sienten el dolor y creen que puede golpear y masacrar. Y si es que no creen hagan click aquí y vean esto, de hace 3 años nada más: http://peru.com/2012/08/31/actualidad/internacionales/neonazis-golpean-y-engrapan-boca-joven-judio-noticia-83832 
Es hora de recordar y jamás olvidar. Jamás olvidar que somos todos iguales, con una boca, oreja, nariz, cuerpo y sobretodo un alma.

Les dejo está imagen, para que sientan, en 8 palabras, el dolor que se vivía bajo el dominio nazi.



Eduardo



sábado, 25 de enero de 2014

Riesgo en el juego

Ir al casino, apostar, perder. Volver a apostar, volver a perder. Apostar de nuevo para perder de nuevo. Ahora cambiemos esta primera oración por: Ir al casino, apostar y ganar, volver a apostar, volver a ganar. Apostar nuevamente, ganar de nuevo... De ser así eres un suertudo. Pero seamos realistas, eso es casi imposible a menos que: O tengas mucha suerte o hagas trampa, de cualquiera de las dos maneras la casa gana.
Esta publicación va como una crítica a tres tipos de personas: Las que creen que son unos maestros del juego. Las personas que creen que casino es igual a mafia y las personas que creen que ir a un casino es trabajar ganando dinero fácil.
Ir al casino es divertido para muchos, pero recordemos que la diversión por lo general se puede volver una adicción. Pero en este post olvidemos esa última palabra, no vengo a criticar a ludopatas perdedores que no tienen nada que hacer por su vida mas que ir a gastar su sueldo. Como una anécdota pequeña contaré que una de mis múltiples visitas al casino vi como un padre de familia se gasto 700 soles en la misma mesa donde me encontraba. Primero apostó cien, y en vez de jugar con paciencia, apostó los cien de una, así fue perdiendo 700 soles en menos de treinta minutos.
Empecemos hablando de aquellas personas que se creen unos maestros del juego. Aquellas personas que van al casino y apuestan seguro... pero que al final pierden todo por no saber cuando retirarse. El juego es probabilidad, no creo en la suerte a la hora de jugar mas si en estadísticas y probabilidades. Por ejemplo, si en blackjack el dealer o croupier tiene una figura, es más probable que luego de esa figura tenga un número bajo y tú seas el de la figura. Einstein dijo una vez: "El azar no existe, Dios no juega a los dados". Y yo le creo completamente. Amigo, no vayas a apostar creyendo que eres ese Dios que no juega a los dados. Anda a divertirte mas no a enviciarte con el juego sabiendo que, como mencione y seguiré mencionando: La casa siempre gana.
Ahora quiero hablar de las personas que consideran que casino es siempre mafia, que ir al casino, entrar en el ya es entrar en la mafia. Un casino es seguro mientras tu no seas un estúpido y con esto me refiero a que es seguro mientras no estés hablando con cualquiera y cayendo en juegos con las personas. Si ganas mucho dinero y decides retirarte, date dos vueltas por el casino, juega un rato en la maquina tragamonedas y sal seguro del casino, sabiendo que si alguien te perseguía ya te perdió de la vista (esto casi nunca pasa). El casino es, se sabe, una fuente de mafia por el dinero que produce. Se sabe que el casino tiene dueños mafiosos, etc. Si no, te recomiendo ver la película Casino, de Martin Scorsese. Pero entiende algo, la mafia no te busca a ti, no le debes nada y no tienen interés por ti, menos eso, ni que fueses un Al Capone, menos un Bugsy Siegel. Así que tranquilo, anda y diviértete. El peligro no esta en la mafia que controla el casino si no en la gente que esta en el casino, personas desconocidas que a veces te hacen el habla para sacarte información o robarte (en el caso más estúpido). No seas idiota, no hagas habla con quien no conoces y si la haces, que sea en una mesa de juego y listo, te retiras sin dar información y nada más.
Por último, criticaré a aquellos ilusos que creen que en el casino ganarán su sueldo. La frase, repito, "la casa siempre gana", no fue inventada por las puras y es, de hecho, la frase más cierta de todas las que hay sobre esta tierra. La única manera de ganarte el sueldo en el casino es con trampa, pero más que tu sueldo, lo que ganarás es un golpe y bien duro. El casino te quita tu sueldo, no te lo da. Así que no vayas a apostar creyendo que ganarás para vivir, no lo harás y perderás hasta quedar en la ruina, no es mentira, hay miles de casos. Gana tu sueldo honestamente, con trabajo y sudor. Separa, si te gusta jugar, unos cien o doscientos soles (depende cuanto te paguen) al mes o cada dos semanas y apuesta solo esa cantidad, ni más ni menos.

Para terminar una canción, la favorita de todos los jugadores. Si vas al casino pronto, te deseo la mejor suerte y si crees en Dios, ojalá ese Dios juegue a los dados.










Eduardo

jueves, 23 de enero de 2014

Tango a la medianoche

Entró el detective Moe Spitz por la puerta del prostíbulo exactamente a la una y media de la madrugada, justo después del misterioso asesinato de un señor no identificado en la habitación número 105. Mientras Moe caminaba por el pasillo se asqueaba de ver a mujeres pidiendo sexo por unas cuantas monedas.
Una vez parado frente a la puerta de la habitación 105 dio un fuerte suspiro, abrió la puerta y empezó a toser. El humo del cigarro tapaba la visión. Lo poco que se veía eran colillas tiradas por el suelo, a simple vista unas treinta, pero contadas habían sesenta. Sonaba como música de fondo un tango argentino, tal vez de Gardel o tal vez de Julio Sosa. Cuando el humo se empezó a dispersar el detective notó un mano bañada en sangre al filo de la cama. Moe como nunca bajo la cara y puso una expresión de desagrado.
El detective estaba un poco extrañado, no entendía como pudo haber un asesinato en un burdel muy transitado y que nadie se haya percatado de esto más que otra prostituta, que al comunicarse con él y comentarle lo que vio en la habitación 105 fue a trabajar de nuevo.
Era hora de ponerse a trabajar e interrogar a todas las personas en el burdel. ¿Quien trabaja en la habitación 105? ¿A qué hora hay cambio de prostitutas? ¿Cuantas prostitutas trabajan en total? entre otras preguntas. No llego a ninguna conclusión. Al parecer la prostituta que trabajaba en la habitación 105 no se había presentado esa noche a trabajar. Moe trató de descubrir el nombre de la prostituta, pero se nota que las mujeres ahí solo trabajan y nada más, porque nadie se lo supo decir. El detective entonces trato de averiguar el nombre del señor que se hallo muerto en la habitación, nadie lo sabía, ni si quiera la mujer de la recepción.
-¿Qué acaso no piden documentos al entrar?- Pregunto Moe a la mujer de recepción.
-Si lo hacemos, pero al parecer el hombre siguió de largo- Le contesto la mujer.
-¿Siguió de largo? ¡¿Siguió de largo?! ¡Bah! ¡Patrañas, puras patrañas!- grito desesperado Moe al darse cuenta que no iba a encontrar nada que lo ayudase a resolver este extraño caso.
Sin embargo el detective era un apasionado a su labor, fue en contra de sus principios y entró nuevamente en la habitación 105 para ver el cadáver y tratar, de alguna manera imposible, identificarlo. El ambiente de la habitación era muy tétrico, una tenue luz de una vela roja en una esquina era todo lo que alumbraba el cuarto y el tango, que le ponía los pelos de punta, seguía sonando. El detective, nuevamente asqueado por el cuerpo encima de la cama, bañado en sangre, decidió revisarlo, sin importar cualquier evidencia. Empezó a revisar el cuerpo poco a poco, la cara del hombre asesinado estaba tapada por las sabanas. Moe trato de buscar heridas de bala o de algún cuchillo, pero fue inútil. No habían heridas de ningún tipo. Cuando el detective levanto la sábana para ver la cabeza del hombre salto del susto, vio, en plena oscuridad que el cadáver era él mismo. Manteniendo la calma decidió buscar la vela que se encontraba en la esquina del cuarto, acercarla a la cara del hombre que yacía en sangre y fijarse mejor. ¡Era él! ¡Era Moe!... El detective sin poder creer lo que veía, pálido, noto que en la pared se encontraba una frase escrita en sangre, la cual decía: "Fumar es un placer, genial y mortal".






Eduardo

miércoles, 22 de enero de 2014

Muerte sin importancia.

"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos."

Antonio Machado





Alguna vez te has puesto a pensar en lo egoísta que somos cuando nos enteramos de un fallecimiento. Si se muere un familiar, amigo o conocido, tu vida se derrumba y las lagrimas caen sin parar. Pero si lees que falleció una persona que no conocías... ¿Te afecta en algo?. Si bien hay personas que lloran sin parar con un fallecimiento cualquiera (incluyendo de personas desconocidas a este) también hay personas que no lloran ni sienten algo  cuando fallece una persona cercana o desconocida. Ese es mi caso, por el cual me critican mucho, diciendo cosas como que soy un "sin alma" un "desgraciado" y un "incomprensible".
Muchas personas me preguntan: "¿Por qué no tienes alma cuando fallece alguien, por qué no lloras ni te pones triste?" Bueno pues, a todas esas personas que no entienden el por qué aquí lo podrán leer. Espero su comprensión. 

Crecí en una casa donde el padre de familia es un guía espiritual, no importa de que religión. Como mi padre es un guía espiritual es muy normal que por lo menos una vez al mes suene el teléfono y sea una persona llorando comentando que falleció o su marido, hermano, padre, madre o en el peor de los casos, su hijo/a. Ya se debe ir imaginando, un niño de 4, 5, 6 años en adelante contestando el teléfono y escuchar una voz, de alguien conocido avisando la muerte de otra persona conocida. Como a veces suelo decir: "Eh crecido entre lagrimas de muerte". Cuando se aprende a lidiar con tragedias desde pequeño, estas se hacen cada vez menos impresionantes hasta llegar a ser vistas como yo veo la muerte: Algo que pasa y ya. 
A pesar de decir al inicio que las muertes de conocidos no me hacen llorar y no me causan ningún efecto, eh mentido un poco. Si bien es cierto que no lloro al enterarme de la muerte de alguien, empiezo a recordar momentos al lado de esta persona, por más que hayan sido 1, 2, 3... 10 o más. Sin embargo es solo un recuerdo momentáneo que se pasa en 5 minutos y todo a la normalidad de nuevo. 
Considero que solo me podría poner mal y llegar a llorar solo por dos fallecimientos (incluyendo a mi familia cercana que no mencionaré) : 
-Miguel Angel
-Diego (el otro escritor de este blog)

Así es señores, soy una especie de roca, un hombre de acero frente a las muertes. 
Otra cosa que quiero dejar en claro es que no le tengo miedo a morir (excepto si es con dolor y sufrimiento). Es por ello que siempre ando bromeando con mi muerte y no descarto la posibilidad de morir pronto, total, uno nunca sabe que pasará en el futuro. Eh estado agarrado de la mano con la muerte 3 veces. Creo que la peor vez fue cuando me atragante y no podía respirar, desde ahí cambie la concepción de lo que es la muerte para mi. Uno muere, no ve ni siente a los demás. Uno muere y muere. ¡Uno muere y se le acaba todo!. No debes temer a morir y menos por, como dicen muchos, tu familia y la gente que te rodea. Señores, repito, mueres y mueres, no es que mueres y sientes a tu familia sufrir, ¡NO!, mueres y se acabo.

Es todo lo que debo decir. Pero antes de acabar quiero dejarles la canción que deseo que suene en mi funeral, y que mi último deseo es y será ser enterrado con el Vinilo de Innuendo, mi disco favorito de Queen.



Eduardo



martes, 14 de enero de 2014

El verano, la playa y el pendejo.

Esta publicación está dirigida a todos aquellos pendejos que se hacen los cheveres para impresionar a una chica, pero sobretodo para aquellos pendejos que van a la playa, no a disfrutar del soy, la arena o el mar, no, si no para los que van a ver mujeres porque no tienen nada mejor que hacer.
Comencemos hablando de aquellos que se hacen los surfistas sin saber como rayos subirse a una tabla, aquellos que tiene una tabla de surf y que la llevan a la playa, se sientan en ella y esperan que alguna chica pase a hablarles. Compañero, eso no sirve. No seas idiota y no pierdas tu tiempo. Algunos dirán que exagero, que esto no ocurre, pero créanme que sí. Si no recuerden la famosa película de Carlos Alcántara, nuestro querido Machin. No hay una escena donde va a la playa y se hace pasar por surfista (hacer click para ver la escena) solo para impresionar a unas "gringas" como llaman algunos a las mujeres.
Hay varios casos como este y el resultado final siempre es el mismo, quedas como un huevón ante las personas que te ven, porque en realidad lo eres. Amigo, una recomendación con cariño: No pierdas tu tiempo haciéndote pasar por quien no eres. Mejor pierde tu tiempo con otras cosas.

Ahora quiero hablar de otro tipo de pendejos, aquellos que van a la playa solo para ver a las mujeres. Compadre, ¿Qué no sabes que tu mirada incomoda?, ¿Qué acaso no te das cuenta que pones una cara de imbécil cada vez que pasa una chica?... Pareciese que no. Lo peor es cuando van en grupo, nada peor que un grupo de pendejos mirando y hablando de lo que ven:
-Oe mira que tal culo
-Puta brother, aplico nomás.
Es gracioso, porque cuando hablan de esto, no solo sus miradas incomodan, si no que las palabras también. Parece que estos pendejos no saben hablar en voz baja y gritan... ahora quiero saber: ¿Por qué?, ¿Por qué gritas? Si quieres llamar la atención párate y baila en medio de la playa, pero no grites cosas que sabes que ofenden a las chicas. No seas idiota. Mejor quédate en tu casa a ver porno, donde una actriz decide desnudarse ante las cámaras para ser vista a ir a la playa a incomodar a chicas.


Por último, para aquellas parejas no olviden que en sur el amor se hace mejor.
A disfrutar de verano!




Eduardo

lunes, 9 de diciembre de 2013

Promesas de amor con un amigo.

Uno de los peores errores que un chico puede cometer es pedirle a su amigo que no se meta con la chica que le gusta. ¿Sabes por qué? porque es probable que al final lo haga, sin importarle lo que le hayas dicho.
Hablar con un amigo siempre es bueno, consejos y ayuda, palabras intercambiadas y felicidad personal por saber que se puede confiar en el otro. ¿Pero hasta que punto?. Escribo esta entrada por el caso de un amigo que ahora esta devastado. A este amigo le gustaba una chica X, y su amigo F (por darle un sobrenombre) siempre andaba en "juegos" con esta chica. Lo que hizo mi amigo fue simplemente pedirle a F que le prometa que no se meterá más con esa chica ya que a él le gustaba y estaba perdidamente enamorado. Luego de unas semanas... Su amigo F termino besando a esta chica X en frente de mi amigo. ¿Qué les parece?.
Es por esto que les recomiendo jamás prometerse con algún amigo, por más años de amistad que tengan, por muy buen amigos que sean, por lo que quieran incluso, les recomiendo de nuevo jamás prometerse cosas que tengan que ver con alguna chica. Uno saldrá muy herido y otro ganador, para lucirse entre el pobre desafortunado.

A todo esto, siempre surge una pregunta luego de estos eventos desafortunados que nos hacen saber quienes son o no nuestros verdaderos amigos: ¿Valió la pena todo eso? Esta pregunta va por dos motivos que nos hacen sentir un vacío por dentro y no saber cual de los dos es:
-Por perder (dejar de confiar) en un amigo.
-Por perder la ilusión de llegar a estar con esa chica que tanto te gustaba.
Por lo general siempre es la segunda opción. Este es un dato verdadero: Cuando tienes novia pierdes por lo menos a dos amigos. Entonces no sabes que te duele más, si la perdida de tu amigo, porque es obvio que te fallo y rompió una promesa que tanto sufriste al pedírsela o si te duele más el hecho de perder la ilusión de aquella chica. Al fin y al cabo recordemos esa palabra: Ilusión. Tú no estabas seguro si pasaría o no, simplemente estabas enamorado.
Sin embargo, esa pregunta rondará por mucho tiempo en la vida de uno, sobretodo en temas amorosos: ¿Valió la pena todo eso?



Eduardo




martes, 12 de noviembre de 2013

Cristales caen.

"En el corazón de la civilizada Europa, ayudado por el asentimiento silencioso de muchas naciones y pueblos del mundo, un viento de movilización y hostilidad racial, un viento de maldad fustigó a un continente para lanzarse a una orgía de muerte sin sentido. 6 millones de hombres y mujeres judíos, entre ellos un millón de niños, fueron llevados por otros seres humanos a la muerte por gas y fuego, sus cenizas fueron esparcidas desde chimeneas de Auschwitz para confundirse con la suave brisa del aire y caer, sin nombre y sin tumba, repartidas sobre un continente que se había convertido a su vez en un cementerio."

La noche de los cristales rotos. 9-10 de noviembre, 1938.




La veía llorar casi todas las noches. Desesperada por unas migajas de pan y por no saber como le depararía el futuro. 
Vivíamos en una nación callada. Una nación que conoce el dolor de mi pueblo y que por más de hacerlo se mantienen callados y en silencio. A veces me pregunto si será por miedo o será por falta de personalidad.
Hitler, el líder máximo y supremo nunca dio la cara por nosotros, era obvio. Y Alemania, la Alemania en la que nací tampoco. Eramos desconocidos para nuestros amigos, éramos enfermos para nuestros doctores, éramos esclavos para nuestros jefes y éramos nada para nuestro país. 
Esperábamos en silencio la hora del fin, no sabíamos cuando ni como, pero sabíamos que llegaría.
Vimos a nuestra Sinagoga hundirse en el fuego, casi eterno ante nuestros ojos tristes. Vimos morir a nuestros hermanos por causa de una bala. Y nos decimos antes de preguntarnos: Tenemos piel, ojos, narices, orejas, boca, manos, pies, cara y sobretodo un alma, entonces... ¿Qué nos falta entonces para ser como ellos?
No podía entender como un humano mataba a otro sin piedad.
Y fue el 9 de noviembre cuando el terror llego a nuestras pobres y destruidas casas. Cuando los cristales se reventaban al sonido de las balas. Cuando los niños lloraban y cuando los nazis, sin piedad alguna, mataban con una libertad imposible de creer.
La veía llorar de nuevo, esta vez no por unas migajas de pan, si no por su hijo, desangrado en sus brazos. Y a ella la arrastraron y se la llevaron a algún lugar por ahí. Un lugar que muchos conocían pero callaban ante las injusticias.
Alemania tenía la felicidad de una raza suprema, pero la tristeza de saber que vivían bajo un cementerio de cenizas que jamás se olvidan.


Eduardo

martes, 8 de octubre de 2013

Un romance popular IV (historia de las mil facetas)

Nunca más quería volver a verla. Nunca supe su nombre ni su vida, solo supe de ella que era una puta y a pesar de sus cambios drásticos en diferentes trabajos y en las pocas veces que la vi, nunca dejaría de ser puta. Tal vez no se prostituya, pero se porta como puta conmigo.
Aún no tenía novia, aún no quería una novia, estaba muy centrado en mi trabajo, de vez en cuando me iba al casino con mis amigos. No era apostador ni me encantaba la idea, solo iba de vez en cuando, para despejar mi mente.
Una de esas pocas veces en las que pise el casino la volví a ver a lo lejos, estaba vestida con un chaleco rojo, me la acerque despacio, tenía un vaso de whisky en la mano el cual me lo tome en seguida y decidido fui a hablarle.
¿Qué haces aquí?
Ella se sorprendió al verme y simplemente me dijo.
-Estoy en mi descanso. Si quieres jugar Blackjack espérame en la mesa cuatro 
¿Pero? ¿No me digas que ahora eres dealer?
-Que crees, ¿Qué no me ves?
Estaba casi molesto. Ella, la puta ahora es dealer. Quería saber como hacía para cambiar de trabajo, profesión e incluso personalidad tan rápido.
La miraba a lo lejos, entre pequeñas sonrisas que hacía y me daba cuenta que me empezaba a gustar y atraer de nuevo. Era igual de hermosa que la primera vez. Pero, pensando esto también me decía a mi mismo: "No te olvides que todo siempre fue e incluso es un Romance Popular".

Eduardo

sábado, 28 de septiembre de 2013

Un romance popular (historia de las mil facetas) III

Un romance popular I :  http://poderosaafroditablog.blogspot.com/2013/09/un-romance-popular-historia-de-las-mil.html
Un romance popular II :  http://poderosaafroditablog.blogspot.com/2013/09/un-romance-popular-historia-de-las-mil_24.html


Salía de Wong, aquel Wong que esta en Balta y me dirigía a mi departamento. Había comprado una botella de Coca Cola y unos cuantos chocolates. En el camino, oscuro por la noche, sentí que alguien me seguía. Debí suponer que mi pequeña paranoia jugaba conmigo, pero cada vez que volteaba, ahí estaba esa silueta delgada siguiendome. Apure el paso. 
Para cuando llegue a mi departamento saque la llave para abrir la puerta principal y escuche detrás mío un: "Espera". Esa voz, inconfundible entre tantas bocinas de carros, me dio a conocer su identidad en un segundo. Era ella, la puta y luego escritora que volvió a mi vida después de varios meses. Voltee, la mire y sus ojos dejaron caer tres lagrimas. "¿Te acuerdas de mi?, preguntó. Asentí con la cabeza y sin embargo aún le tenía una especie de miedo, o tal vez rencor. 
-¿Qué haces aquí?-Le pregunte
-He jugado con mi suerte y quise venir a visitarte- Me dijo ella con un tono suave.
-¿Así que querías visitarme?, bueno pues, ¿Quieres pasar?.
-¡No!, debo irme ya. Solo quería ver tu cara de nuevo, a veces la extraño, a veces no. A veces la escribo, a veces la pinto.-
-¿A veces la pintas?-Le pregunte muy sorprendido.
-Sí, a veces la pinto. Me di cuenta que la literatura no era lo mío. Llegue a escribir mi libro hasta la mitad y lo deje. Ahora pinto y aprovechando que estamos hablando te invito a mi exposición el jueves, se realizará en Barranco, en la galería a espaldas de la calle Grau, frente a la comisaría. Ahora sí, debo irme.
Veía como ella se alejaba. Aún estaba muy sorprendido, aún no lo creía. 
Pasaron tres días hasta que llego el jueves. Termine de trabajar, compre la cena y luego fui a prepararme para ir a su exposición. En mi departamento me salto una duda de si ir o no. Dude varios minutos y pensé: ¿Para qué ir? Si todo al final fue y es un "Romance Popular".





Eduardo

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Anillo de fuego

Esta publicación se la dedico con gusto a aquellos solteros luego de un divorcio, separación. También a aquellos que piensan casarse pronto.

Les voy a hacer una pregunta: ¿Para qué casarse?. ¿Para compartir acaso?, ¿Para ser feliz al lado de la mujer que dices amar (no juzgo)? ¿Para qué?. Algunos se casan porque así lo pide Dios, pero aquí viene otra pregunta: ¿Acaso Dios esta casado?. Les apuesto que si Dios se casara, unos dos o tres años después de la boda sería el Apocalipsis inmediato. Y si es que estuviera casado con una mujer que pide mucho, desde hace buen tiempo que ya no tendríamos el pan de cada día. 
No se ustedes, pero yo me he dado cuenta de que últimamente las parejas que viven juntos, sin estar casadas, duran más. El problema viene cuando se casan. 
Considero que el mayor problema de estar casados es la típica frase: "Lo tuyo es mío y lo mío tuyo". Esta frase me causa un escalofríos terrible. A veces me pongo a pensar: Claro, lo tuyo es mío, pero cuando choco el carro, rompo un jarrón, uso tu laptop, tu ipad o incluso tu celular, etc. Me gritas sin parar "¡No toques mis cosas sin permiso!".  Y es que esa es la realidad. No sé bien porque, pero a veces pienso que esa frase está dicha para sacar provecho. Claro, nos divorciamos y yo me quedo con tú televisor, laptop, etc. Porque al final, no olvides lo que me dijiste una vez: "Lo tuyo es mío". Lo malo es que esa frase se puede usar a la contraría también, la mujer puede decir: "¿Así?, bueno pues, me llevo tú vodka, tus puros, me llevo tu camiseta de la U firmada por los jugadores, ¡Ah! y por supuesto que me llevo tus vinilos de los Beatles, de Pink Floyd y de Queen". Dios, si algún día me hacen eso... le devuelvo todo con tal de tener mis vinilos de vuelta.
Dejando de lado esta frase, hay otra cosa de los matrimonios que no me gusta nada: Las peleas absurdas. Es obvio que en toda relación hay peleas, pero... ¿Por qué algunas deben ser tan absurdas?. Yo he sido testigo de Jehová, ¡Perdón!, quise decir que yo he sido testigo pero de peleas, tan, pero tan absurdas que deberían ser catalogadas vergüenza nacional. Usted se imagina pelear con su pareja por no saber decidir que juego de mesa comprar, y lo peor de todo es que se dejen de hablar por dos horas. Otra de las peleas más absurdas que he presenciado es la de un pareja comprando una película. Ella quería una romántica y el una de acción y violencia, no se decidían, así que fui donde ellos y les dije: "Creo que lo mejor sería que se lleven una película de Woody Allen, ambos la disfrutarán". Sin embargo creo que de todas las peleas que presencie la que se lleva el premio es el hecho de que la mujer se pelee con su pareja por haberse comido la última aceituna. La verdad, presiento que cuando un matrimonio pelea por cosas tan absurdas es que algo va mal. Y sobre esa aceituna, era originalmente de ella, pero lo de ella es de él también.
Otra cosa que personalmente yo no soportaría de mi esposa es que ella se vea con otros hombres, sí, celos que matan. Ahora, no entiendo algo, un hombre está en todo su derecho de molestarse si su mujer frecuenta ver otros hombres, ¿Pero por qué la mujer debe molestarse si su esposo juega póquer con sus amigos en las noches?, ¿Acaso la mujer cree que su marido la va a engañar con su mejor amigo?, un poco absurdo, ¿No creen?. No sé si existen, pero deberían existir los mandamientos de un matrimonio. Y ojalá en ellos se incluya: "Dejarás jugar a tu marido póquer las noches que él quiera".
Para ir cerrando esta publicación solo debo decir una cosa más: si te vas a casar, elige bien, y nada de esa frase "Lo tuyo es mío y lo mío tuyo". A parte, por favor, nada de peleas absurdas en lugares públicos. Si no saben que película elegir, yo ya te di la mejor recomendación, una de Woody Allen. Y por último, nunca dejes que tu esposa/o interfiera en tu vida privada, sobretodo cuando te diviertes con el juego.

Eduardo


Les dejo como regalo una canción de Johnny Cash, la canción que inspiro el titulo: Ring of fire (Anillo de fuego). 




martes, 24 de septiembre de 2013

Un romance popular (historia de las mil facetas) II

Historia ficticia... Para entender la historia lea: http://poderosaafroditablog.blogspot.com/2013/09/un-romance-popular-historia-de-las-mil.html

Listo, la olvide. 
Diego y yo nos reunimos el lunes por la tarde para ir juntos al ciclo de cine de Woody Allen en el Centro Cultural Ricardo Palma en la calle Larco. Luego de las dos funciones, al ver que no teníamos nada que hacer, lo invite a tomar un café a Dédalo. Un expreso para los dos, sentados en la parte de afuera y hablando sobre nuestros respectivos futuros trabajos en guiones, la volví a ver. Sorprendido me quede y sin poder hablar.
Ella, la que era puta la última ves que la vi, ahora llevaba lentes, estaba con un largo y bello vestido, rulos, un cigarro entre sus dedos, un papel y un lapicero en la mesa y un libro que la acompañaba. 
-Diego, te acuerdas de la puta de la que te hable- Le dije sorprendido.
-Claro que sí, como olvidar aquella historia- Me dijo Diego en tono sarcástico.
-Pues ahí está- Le respondí.
Diego me reto de una manera infantil a hablar con ella. 
Así fue, me acerque a ella, nervioso debo admitir. Le toque con el dedo la espalda, ella volteo y se quedo sorprendida al verme. No lo creíamos, nos volvíamos a ver.
-¿Se puede saber que hace usted después de tanto tiempo?-Le pregunte con una sonrisa interminable.
-Escribo- Me dijo ella.
-No te ofendas, pero... ¿Escribes?, la última ves que te vi eras una puta ba ba barata- Dije tartamudeando de la grata sorpresa que ella me dio.
-Gracias ah- respondió en tono de broma- Ahora escribo, deje la prostitución, denuncie a mi primo y empece a estudiar literatura.
-Oh, mira tú, ¡eso es genial!, ¿Y que escribes, poesía, novela, ficción?
-escribo una novela, va a quedar buena- Me dijo ella feliz.
- ¿Como se llamará?- le pregunte.
-A nadie le digo el titulo, pero tú, bueno, eres tú. La novela se llamara "Romance popular".
Luego de decirme el titulo escogido, quede atónito. "Romance popular" esa frase que me persiguió durante días, meses y un año. Ese título de una canción de Nara Leao. 
Diego pago la cuenta, me paso la voz para irnos.
-Debo irme, ¿Te volveré a ver?
-No lo se, nunca se sabe que pasará, pero por favor, no te olvides que lo nuestro siempre fue un Romance Popular.
 Seguí a Diego pero antes me despedí de aquella puta que ahora es escritora y mañana no se sabe que será.







Eduardo

domingo, 22 de septiembre de 2013

La chica L



Si supieras lo mucho que hubiera seguido dando si hubiéramos seguido estando, es la verdad, pero tu quisiste parar con esto.
 A ustedes lectores les deberé contar mi historia. Algunos dirán que es trágica, otros que es graciosa. Algunos suspirarán por saber que esto les pudo o les puede pasar. Otros sentirán compasión por mi, pero créanlo, no la necesito.

 Era mi primer día de clases en la universidad. No conocía a nadie más que a mi amigo desde el colegio Gabriel. Ella, que la llamaremos L, entro por la puerta.“¡Caray, que mujer!” Exclame para mi y Gabriel. 
  El tiempo se encargo de lo demás, fue cuestión primero de agregarla a Facebook, que por cierto tarde como veinte solicitudes para que ella me acepte ya que no me conocía aún, y luego conocerla. Me uní mucho a ella, era preciosa y estoy seguro que aún lo es. Hice nuevos amigos, que lindo era todo, ¡Que linda era ella!. 
  Recuerdo claramente aún esas veces en las que estábamos todo el grupo de amigos echados en uno de los jardines de la universidad, ella y yo agarrados de la mano, de una manera cariñosa pero que a su ves decía “aquí no pasa nada”.
    La chica L no se daba cuenta de que yo la quería como una más que amiga. Todos nuestros amigos se dieron cuenta, pero ella ni se inmutaba. Opte por la idea más cobarde que pude, opte por mandarle indirectas de varias maneras: canciones, vídeos, mensajes, etc.
   Habían días en los que solo quería verla y estar con ella, tal vez solos, tal vez con gente a nuestro alrededor, pero solo quería estar con ella. Uno de esos días, le agarre el brazo y le dije: “¿L, te gustaría hablar conmigo un rato?”, su respuesta fue un sí, así que nos fuimos a sentar a la pequeña cafetería de la universidad. Nuestra conversación estuvo interesante e intensa, a ella se le corrió una lagrima, a mi se me salía la compasión y el amor sin querer. Para la mitad de la conversación se me provoco fumar. Salimos a dar una vuelta y ahí le confesé mi amor indirectamente. Le dije varias veces la palabra besar, besarte. Le conté sobre mi respeto hacía el cuerpo femenino y mi necesidad mayor a hacer feliz a una persona, sacarle la sonrisa a tener sexo. Ella quedó, lo notaba en sus ojos, fascinada. 
   Trataba que la relación sea cada ves más cercana. Siempre la abrazaba. En las clases me sentaba junto a ella y hacía juegos con mis manos, molestándola solo para que ella me parara y así tener nuestras manos agarradas. Aún recuerdo como estaban sus uñas, pintadas con un estilo que creo que se llama “animal print” celeste con rayas negras. 
   Ya no estaba solo enamorado de ella, estaba enamorado de su suavidad, su ternura, su amor, su calidez, su alma, su... ¡Toda ella!. La sentía en en mi corazón, en mis momentos tristes y en los felices. La sentía... Sentía que estaba ahí, que me acompañaba a pesar de  no estar físicamente. 
   Llego la sabatina, una especie de noche cultural que organizan los alumnos de mi universidad, y ella, vestida de ninfa, aunque para mi de musa, enamorándome más y más. La veía y me perdía en su tierna mirada, en su suave baile y sus movimientos en el aire. 
   Así nuestra amistad fue creciendo y creciendo, salíamos a comer juntos, paseábamos, nos veíamos fuera de la universidad, etc. El problema era ahora decirle: “Me gustas”. Necesitaba algo que me aliente a ello y trataba de encontrar el momento. Una vez, despidiéndome de ella le di dos besos en ambas mejillas, sin querer rozamos labios y desde ese momento supe que la quería conmigo. Ahora la pregunta era: “¿Cuando le dirás que te gusta y la besaras de verdad?.
   Los días pasaban rápido, nuestra amistad seguía creciendo y por fin, por fin una oportunidad de besarla. Era un viernes, celebraríamos en casa de una amiga de la universidad que al fin terminaron los exámenes finales. Esa noche estuvimos muy apegados, llegamos juntos a la fiesta, bailamos, yo me iba y ella me jalaba para volver y viceversa. Fue en un momento que empezó a sonar “Panameña” de Hector Lavoe, estábamos bailando, la miraba a los ojos y ella a los míos. Nuestra miradas se caían a los labios del otro y nos acercamos un poco más de lo que ya estábamos. “¿Te acuerdas cuando rozamos labios?” me pregunto ella. “¡Claro! ese fue uno de los mejores momentos de mi vida, un momento puro, real y sincero” le respondí. Sin darnos cuenta nuestros labios se tocaron de nuevo y nos besamos. 
   Esa misma noche le confesé mi amor. ¿Por qué ahí mismo si era nuestro primer beso?, porque sentía que debía hacerlo, me daba miedo, ciertamente, que ella se confundiese y se alejase de mi. A parte, quería que lo supiera de una vez, para mí eso era importantísimo. Le confesé todo en las escaleras de la casa de nuestra amiga, yo nervioso y un poco temeroso de que algo salga mal, le dije todo, ella me sorprendió con unas mágicas palabras que me dieron fe en todo: “¿Y tu crees que yo no siento nada por ti?” .Ahí acabo esa noche, lo demás es historia.
   Al día siguiente chateamos. Lo primero que le escribí fue: “Que nochecita ¿no?”, ella me respondió y hablamos por lo menos unos treinta minutos. Esa conversación, muy intima en nuestra relación se puede concluir en dos palabras: Despacio y prudencia. 
   Admito en este momento que fui un tarado, la palabra “despacio” me desespera. Yo quería estar con ella desde lo antes posible. Quería compartir con ella, estar con ella y lo más importante para mí: Amar con ella.
   Pasaron pocas semanas, unas tres o cuatro. En esas semanas salíamos, almorzábamos o cenábamos juntos, etc. Y fue la noche del 13 de julio, una de las noches más importantes en mi vida, por siempre, que le pedí para que seamos enamorados. Le escribí un poema, uno de los tantos, donde le hacía la difícil pregunta: ¿Te gustaría estar conmigo?. ¡Dijo que sí!, mi felicidad era máxima.
   Estuvimos juntos un mes y cuatro días. Conocí a sus amigas, no todas pero varias. Pasábamos tiempo juntos y felices. La amaba, ¡Sí! La amaba. 
   Esta chica L estaba metida en la pastoral, un grupo religioso de la universidad donde se hablaba, discutía, hacían misas, etc. Con la pastoral la chica L hizo un voluntariado a Huancayo, once días. Yo, todo amoroso con ella le escribí una carta por día, para que no me extrañe y me recuerde. Así es, nuestro primer y único mes la pasamos separados. 
   La esperaba ansioso, todos los días le rezaba a Dios su pronta llegada. No podía contar las horas ni los días, solo quería verla. 
   Para cuando regreso, parecía extraña, no me aviso que había llegado, me mantuvo preocupado todo el día. Recién a la mañana siguiente la pude localizar. Hablar con ella fue como hablar con Dios. Sin embargo esos días, luego de su regreso, se comportaba medio extraño. Admito mi error de ser un poco obsesionado, de seguirla y abrazarla y besarla en los momentos menos adecuados, admito mi error. Pero es que ella no se daba cuenta de cuanto la amaba, cuanto la deseaba y como la extrañe. Pero como debe ser, arruine todo. Me di cuenta que la empece a incomodar, ya casi, a dos semanas de su regreso, ni hablábamos, ni nos veíamos y menos nos besábamos. Yo estaba sumergido en mi propio llanto, en mi propio dolor. No podía creer esto, ¿Por qué?... ¿Por qué a mí me pasaba esto?. 
   Decidí una tarde buscarla y hablar con ella, poniéndole fin a esta situación que me mortificaba. Pero ella, la chica L, la chica de mi corazón, prefirió ponerle fin a nuestro amor. Según ella que tenía problemas personales, estaba estresada y mal. Yo le creí.
   Dejamos de ser enamorados para ser de nuevo amigos, amigos inseparables y cercanos. Aún salíamos agarrados de la mano, abrazados, etc. La invitaba a tomar de ves en cuando unas copas, comer, etc. Aunque realmente aún quería estar con ella. 
   Lo que ella no sabe es que a veces la miro y sonrío, pienso aún en ella, aún la cuido indirectamente, aún la busco en los momentos más difíciles para mi, ya que en ella guardo esperanzas. A veces la veo y por momentos la vuelvo a amar, porque negarlo si es la verdad. Aunque ciertamente, prefiero su amistad a su amor.
   El tiempo, el amor, la verdad, la mentira, el ser, etc. Me demostraron que nada dura para siempre, que lo que más se quiere a veces se pierde y que no importa lo que uno haga, no hay marcha atrás ante los errores garrafales. 
   La chica L sigue siendo hermosa, sigue volando como una mariposa, porque eso es ella, una mariposa libre y difícil de domar, una mariposa que nadie puede parar y que todos ante su belleza caen. 
   Solo me queda por decir: Gracias L, me has hecho muy feliz, a veces triste, pero eso no importa, porque al final de todo nunca dejas de sacarme una sonrisa, un suspiro y bueno, a veces entre dientes un: “¡Caray, que mujer tan hermosa!”. Y bueno, para finalizar este cuento de amor verdadero, diré, como el final de una canción de Queen llamada “It's a hard life”: lo hice todo por amor.

Eduardo

Un romance popular (historia de las mil facetas)

Mientras lee la historia, haga click aquí y escuche esta canción: Romance Popular, cantado por Nara Leao, madre del Bossa nova

   Ella salía todas las noches. Sus vestidos abundaban su armario y su maquillaje el baño. Ella no tenía lugar alguno a donde ir, solo se quería prostituir. Ella era la chica de las mil facetas, extrovertida en los días, curiosa en las tardes y puta en las noches.
   La conocí una tarde de verano, un 15 de febrero. Nos pusimos a hablar un momento en la cola de un banco. Sonreía mucho, era muy curiosa y no dejaba de preguntarme cosas. Al comienzo pensé que me quería quitar información, pero luego me di cuenta que solo quería conocerme.
   La invite entonces a tomar un cafe al Haiti, ese lindo restaurante frente al parque Kennedy. Pasamos varias horas hablando y cuando nos dimos cuenta ya eran más de las 6:30 pm. Ella se sorprendió y me dijo: -Debo salir ya, me esperan en el trabajo. Desconcertado de dejar todo ahí, me quede con la duda
de preguntarle donde trabajaba. 
-Una consulta, ¿Donde trabajas?.
-Eso ahora no importa, ya me voy- me respondió agitada.

   No la volví a ver hasta por lo menos 3 meses después. No contestaba mis llamadas, no respondía mis correos, simplemente no existía. La volví a ver porque me la encontré, incomodos los dos de ese momento, no sabíamos que decir y entonces le pregunte: ¿Bueno, y en que trabajas?. Ella me pidió perdón y me dijo la verdad: -No quiero hacerte daño, pero yo no soy buena persona, no soy quién quisieras que sea. Soy una prostituta, algunos dicen que soy barata, otros dicen que no sirvo de nada. A veces sufro por esto, a veces no. A veces gano mucha plata, a veces casi nada. Vivo a una cuadra de la avenida el Ejercito, en una casa de porquería que se puede caer en cualquier momento. Atiendo en la casa de mi primo Javier, mi proxeneta. Soy una puta, y si tu y yo empezamos algo, será un simple romance popular. 
 Estaba atónito, ella lloraba desconsoladamente, me había dicho algo que casi no lo habla con nadie. En mi cabeza solo pasaba una pregunta: ¿Por qué me lo dijo a mí? . Quedamos en volver a vernos, la invitaría a mi apartamento en Benavides, le haría de cenar y vería la manera de ayudarla. 
   Así fue, la volví a ver una semana después, la lleve a mi apartamento y le cociné unos fideos al pesto. Esa noche nos contamos de todo, lloramos y reímos juntos. No hubo sexo, no queríamos eso, queríamos reír, hablar y ser felices. La noche se paso volando, entre música y versos las horas corrían. La despedí con un beso y se fue hacia su triste y lamentable trabajo. Suspire al verla ir y me di cuenta que era cierto, me estaba enamorando de una puta. 
    Sin embargo la deje de ver un tiempo. Yo me aleje del mundo por completo, quería investigar nuevas cosas, trabajar en algo nuevo, escribir, etc. La extrañaba, eso sí. 
   La calle Larco hizo su magia de nuevo, me la volví a encontrar a punto de tomar el bus morado. Le dije que me espere, quería hablar con ella un poco. Ella me miro y me dijo rápidamente: -No quiero nada de ti, te acuerdas hace mucho que te conté mi verdad, te acuerdas que te mencione la palabra Romance popular... Pues eso, simplemente un romance popular contigo, con mi primo y con los demás hombres que me pagan. Subió al bus y se fue.
   Llegue a mi apartamento, me serví un vaso completo de Whisky y mientras lo tomaba me puse a pensar en esa palabra, "Romance popular". Decidí que en fin, todo era eso, un simple Romance Popular...
   
   



Eduardo